Cada 17 de enero, Getaria da la bienvenida al año vitivinícola con una de sus celebraciones más emblemáticas: San Antón eta Txakolin Eguna, una fiesta que une tradición, vino y ambiente popular en uno de los pueblos con más sabor del litoral vasco.
Esta jornada es especialmente importante porque marca la presentación oficial de la nueva añada del Txakoli de Getaria, el vino blanco con denominación de origen que identifica a la zona y forma parte de su historia.
Desde primera hora, el pueblo se llena de movimiento. Vecinos, bodegueros y visitantes se reúnen en el centro para disfrutar de un ambiente festivo que combina actos culturales, gastronomía y música.
El frontón y las plazas se convierten en el corazón de la celebración, donde se instalan los puestos de las bodegas locales y comienzan las degustaciones.
Protagonista: el Txakoli de Getaria
El momento más esperado del día es la cata popular del nuevo txakoli, donde participan numerosas bodegas de la denominación Getariako Txakolina. Es una oportunidad única para:
- Probar distintas interpretaciones del txakoli recién salido de bodega
- Conocer a los productores directamente
- Comparar estilos, aromas y matices de la nueva cosecha
Todo ello acompañado de pintxos y productos locales, especialmente pescado y conservas, tan ligados a la identidad marinera de Getaria.
Tradición, cultura y reconocimiento
La fiesta no es solo gastronómica. A lo largo del día suele haber:
- Música y animación popular
- Bertsolaris, que ponen voz a la tradición oral vasca
- Exhibiciones de herri-kirolak (deportes rurales)
- La entrega del reconocimiento “Mahasti Jauna”, que premia a personas o entidades destacadas por su labor en favor del txakoli
Además, la celebración mantiene su vertiente tradicional con la misa de San Antón, recordando el origen histórico de esta festividad.
Una cita imprescindible en invierno
San Antón eta Txakolin Eguna se ha convertido en una de las fechas clave del calendario festivo de Getaria, atrayendo tanto a amantes del vino como a quienes buscan conocer el País Vasco más auténtico.
Es una excusa perfecta para visitar el pueblo en invierno, pasear junto al mar, disfrutar de su gastronomía y brindar con el primer txakoli del año en un ambiente cercano y festivo.

